PROGRAMA “NI JUSTICIA NI PAZ”
Por: Javier Andrés León Arévalojaloriondelux@hotmail.com
En estos tiempos actuales y analizando de una manera suspicaz una realidad social tangible, definitivamente me apego al viejo adagio, que utilizaban con gran lucidez los antiguos emperadores romanos para referirse a la forma de gobernar sobre el pueblo: “para el pueblo pan y circo”; en este país y en esta realidad, este concepto es aplicado a cabalidad pero con una pequeña variación: hay más circo que pan. Y más aún donde reinan las leyes, las normas y las reformas, ni siquiera este adagio se salva de reformarse en la práctica como todo en el campo legislativo de nuestro país, para ser mas exactos aquí lo que abunda es el circo por que el pan se lo comen unos pocos y lo peor, son de afuera. ¿Qué tragedia no?

Retomando este “concepto” imperialista por así decirlo, el circo en nuestra magna nación de estado social de derecho, es un entretenimiento nacional e internacional para chicos y grandes, de los cuales muchos colombianos son actores de esta tragedia griega y otros son indiferentes espectadores de esta gran gala que se denomina “justicia y paz”.
Contrario a lo que muchos piensan y dicen, frente a las ventajas de este programa de “desmovilización” o legalización de grupos paramilitares implantado bajo el eslogan “mano fuerte y corazón grande”, de nuestro presidente, a quien se le atribuyen cualidades de hombre “firme” y que por ende goza de glorificación por parte de los medios de comunicación y de los sectores mas privilegiados, ante los ojos de la realidad este proceso secreto está lleno de falencias, debilidades y violaciones a los acuerdos y lo peor del caso a la continuidad de actos criminales de lesa humanidad por parte de los grupos paramilitares.
Desde hace unos años para acá se han estado denunciando estos crímenes por parte de organismos gubernamentales y no gubernamentales como lo son la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo y diferentes sectores políticos y sociales que también han sido vulnerados por estos grupos
al margen de la ley, tal es el caso del movimiento político de la Unión Patriótica UP que fue víctima de un genocidio sin precedentes en América Latina, del exterminio de sus dirigentes y militantes, es un claro ejemplo de corrupción y abuso por parte del Estado colombiano. Dentro del último período presidencial, la Procuraduría presentó un informe donde se exigía al Estado la responsabilidad sobre una lista mayor a 2.600 personas asesinadas, de los cuales 130 pertenecían a movimientos políticos de izquierda; esos y más crímenes son lo que “la ley de justicia y paz” trataba de tapar creando beneficios a estos insurgentes, pero gracias a la Corte Constitucional bajo la Ley 975 de 2.005 ésta macabra función de circo se vino abajo.En conclusión, ¿Qué esperamos de este país, con esa falta de tolerancia, de justicia y sobre todo de protección por parte del Estado? Lo ideal sería que se cumplieran las garantías prometidas cuando decidimos hacer el “contrato social”, cuando enajenamos nuestra soberanía personal para una soberanía total que nos gobierne, nos proteja y garantice nuestros derechos como ciudadanos, que el ejemplo de la U.P. No se repita, tanto en partidos de izquierda como de derecha, al igual que combatir, para acabar la corrupción del Estado que ha contaminado a las instituciones gubernamentales y a la sociedad en general, para que no se diga más que vivimos en una nación donde no hay “ni justicia ni paz”.
Fotografías: Comisionado con Paramilitares: www.bbcmundo.com
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