EVENTOS DE LA ALCALDÍA VS. YO
¡O ‘Festivales teatrales VS Yo’!, o ‘Conciertos VS Yo’, o ‘Caminatas Nocturnas VS Yo’ como sea algunos han sido desaciertos y despropósitos que me ponen seriamente a reflexionar la calidad antropológica de mi existencia. En estas recientes alcaldías de horas zanahorias, ciclo-rutas, lunadas, eventos literarios al aire libre y toda clase de sucesos originados por una serie de gobiernos locales que engallaron la ciudad hasta dejarla chusca. Estos pedagogos, le apostaron a la concienciación – no concientización - por mayores, mejores y variados espacios cívicos.

De los pocos a los que he asistido, han sido un fiasco básicamente por faltas de buen clima, falta de información, de gente, de ánimo, en su mayoría de dinero, de vitaminas, como fuera lo he analizado, no soy compatible como pensaba. El día de cierre en Rock al Parque 2.003 una banda de “música metálica”, dirían los desinteresados del tema, cuyo vocalista tenía un serio déficit de glóbulos rojos y una laringitis áspera, es decir, enfermo del pechito, el pobre señor no paró de gritar guturalmente durante 45 minutos todo ese fin de semana, para mí resultó una experiencia eterna y salvaje cuando en menos de nada me hallaba en el exacto centro de una mareada de gente ‘cascándose’ entre sí. Como cuando ‘Alejandro El Magno’ se encontró con el ejército principal persa bajo el mando de Darío III, volaron pedazos humanos ése día y me refiero a Rock al Parque.

Día de las velitas, Diciembre 7 u 8 no recuerdo cuando fue ésa gracia, pero sí la gracia que me hicieron. ‘Desparchados’ con un par de amigos nos fuimos a ‘turistear’ la Avenida Séptima como si nunca lo hubiéramos hecho, la novedad era lo nocturno del plan y la vía libre para el peatón, era la primera de las versiones. Caminábamos sentido norte-sur a la plaza de Bolívar y en contravía un grupo de niñas deciden desinhibirse, una de ellas como si jamás conociera el pudor y pese a estar en vía pública procede a realizar y pido disculpas anticipadas por la expresión, una ‘atarreada’ doble, dicho explícitamente, dirige su mano a mi entre pierna, como si eso no le fuera suficiente y la perversión no le bastara se apropia por breves segundos de la parte posterior también, ¿se supone debía sentirme excitado o si quiera halagado por el enternecedor gesto?

Pero no todo es malo, en el ‘Fête d’ la Musique 2.005’ o el festival musical ofrecido por la Alianza Francesa, después de concluido el show y antes de retirarnos, paulatinamente se nos acercan un par de policías bachilleres con amenaza de requisa, no teníamos nada que esconder igual lo evitamos. De repente uno de ellos saca una botella de aguardiente entera y nos la obsequia como si alguna vez les hubiéramos salvado la vida, o como si les hubiéramos presentado las modelos de sus afiches, la ley nos vio la cara de beodos y acertó.
Éste reciente festival de verano tuvo ‘fiesta láser’ –simples luces verdes y no más-, puso en evidencia esa mala racha de nuevo, el ambiente no fue tan propicio y el olor a abono fresco de los caballos policías contrastaba con la buena excepción de esa noche, algunas mujeres y sus anatomías exuberantes abundaron, eso alcanzó a amenizar algo, en el calor del gentío y en el frío de esa noche, se besaron entre ellas y mostraron puerilmente sus carnes, hasta que ciertos señores se les ocurrió hacer lo mismo. Afortunadamente son gratuitos estos eventos, pues pagar para ver como se despoja de las vestimentas un ‘sardino’ no tiene presentación, ni justificación. De cualquier forma, apoyo estos programas locales y depende de la empatía seguiré mi racha, asistiré próximamente por ejemplo a esta duodécima edición de Rock al Parque y aunque ofrezcan el mismo menú de pasadas experiencias, yo prefiero asistir y no quedarme con la duda de que infortunio me suceda esta vez, espero no sea nada grave.

Pero no todo es malo, en el ‘Fête d’ la Musique 2.005’ o el festival musical ofrecido por la Alianza Francesa, después de concluido el show y antes de retirarnos, paulatinamente se nos acercan un par de policías bachilleres con amenaza de requisa, no teníamos nada que esconder igual lo evitamos. De repente uno de ellos saca una botella de aguardiente entera y nos la obsequia como si alguna vez les hubiéramos salvado la vida, o como si les hubiéramos presentado las modelos de sus afiches, la ley nos vio la cara de beodos y acertó.
Éste reciente festival de verano tuvo ‘fiesta láser’ –simples luces verdes y no más-, puso en evidencia esa mala racha de nuevo, el ambiente no fue tan propicio y el olor a abono fresco de los caballos policías contrastaba con la buena excepción de esa noche, algunas mujeres y sus anatomías exuberantes abundaron, eso alcanzó a amenizar algo, en el calor del gentío y en el frío de esa noche, se besaron entre ellas y mostraron puerilmente sus carnes, hasta que ciertos señores se les ocurrió hacer lo mismo. Afortunadamente son gratuitos estos eventos, pues pagar para ver como se despoja de las vestimentas un ‘sardino’ no tiene presentación, ni justificación. De cualquier forma, apoyo estos programas locales y depende de la empatía seguiré mi racha, asistiré próximamente por ejemplo a esta duodécima edición de Rock al Parque y aunque ofrezcan el mismo menú de pasadas experiencias, yo prefiero asistir y no quedarme con la duda de que infortunio me suceda esta vez, espero no sea nada grave.
Fotografías: http://www.rockalparque.gov.co/

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